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Google se “come” las cookies de terceros y da marcha atrás

Nuevo capítulo en el culebrón de las cookies de terceros. Parece que Google que tan claro tenía (mucho el qué, no tanto el cómo) ha dado marcha atrás y se ha puesto el plazo de un año (de momento) para poner en marcha este proceso.

El gigante tecnológico, por el momento, no eliminará estos archivos de rastreo de su navegador Chrome: “Pese a los considerables avances realizados, resulta evidente que todo el ecosistema necesita más tiempo para llevar a cabo este proceso como es debido”, ha afirmado Vinay Goel, director de Ingeniería de Privacidad de la compañía de Mountain View, en un comunicado hace apenas unos días.

Protección de la Privacidad de los usuarios

El pasado año, Google anunció su intención de eliminar las cookies de terceros, primer capítulo. A principios de este año agregó que no tenía intención de sustituirlas por “identificadores alternativos para rastrear a los usuarios que naveguen por la red”, capítulo dos.

Pero, ¿qué significaba esta decisión? Fácil, obligaba al sector de la publicidad online, a buscar métodos alternativos de sacar la información de los usuarios que antes se conseguían mediante las cookies de terceros.

“Debemos avanzar a un ritmo responsable, concediendo el tiempo suficiente para que se discutan públicamente las soluciones más idóneas y para que los editores y el sector publicitario puedan migrar sus servicios”, precisa la compañía.

Para poner en marcha esta decisión, Google argumentaba que, la eliminación de las cookies de terceros, era para proteger la privacidad de los usuarios.

Otras fuentes del sector, sin embargo, apuntan que, habría influido en la decisión, que los bloqueadores de anuncios como Adblock Plus o Ghostery, están dejando antiguas a las cookies.

¿Cuál es la alternativa a las cookies de terceros?

“Al proporcionar tecnologías de protección de los datos personales contribuiremos, como sector, a evitar que las cookies sean reemplazadas por otras formas de rastreo individual y frenaremos el ascenso de técnicas encubiertas como la creación de huellas digitales”, asevera Goel en el comunicado remitido por Google.

Para lograr esa “protección” al usuario, Google ha puesto en marcha el conocido como Privacy Sandbox. Esta tecnología fue presentada en 2019 con el objetivo de “encontrar soluciones para crear un ecosistema web próspero que sea respetuoso con los usuarios y privado de forma predeterminada”. De lo que se trata es de sea el navegador el que recopile y procese la información de los usuarios.

Pero este sistema tiene su piedra angular en el FLoC (Federated Learning of Cohorts, o aprendizaje federado de cohortes). El proceso es el de realizar agrupaciones de usuarios según sus gustos y aficiones y el historial de navegación de los últimos siete días.

Lo que tiene de especial y novedoso, según Google, es que estas agrupaciones son anónimas, no se tienen datos sobre la identidad de los individuos. De este modo, las empresas podrían seguir dirigiendo su publicidad y los usuarios manteniendo su privacidad.

La fecha clave: finales de 2023

Según Google, ya se han presentado más de 30 propuestas diferentes para hacer frente a un universo sin cookies. Todas revisadas por el gigante tecnológico, incluyendo discusiones públicas en foros de expertos y ensayos en Chrome, como es el caso de la primera versión de FLoC, a la que se incorporarán sugerencias de la comunidad antes de probarla de nuevo.

Según las estimaciones de Google, el nuevo motor estará preparado para finales de 2022 y, será entonces, cuando durante nueve meses, aproximadamente, “los editores y el sector publicitario tendrán el tiempo necesario para migrar sus servicios”.

Durante el segundo trimestre de 2023, Chrome comenzará con la eliminación gradual de las cookies de terceros, de las que ya no habrá rastro a finales de ese mismo año.

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