//Desmontando los mitos de la programática: Solo sirve para Performance no para Branding

Desmontando los mitos de la programática: Solo sirve para Performance no para Branding

En los últimos cinco años nos hemos encontrado con un montón de aseveraciones y prejuicios sobre la compra programática, que no se ajustan a la realidad.

Una verdadera batería de “Mitos y Leyendas” muy arraigada en la mente de anunciantes, agencias de medios y soportes, que obstaculiza el crecimiento del RTB y que incluso lo presenta como un sistema dañino para los intereses del advertiser.

Es quizás una consecuencia lógica en todos los ámbitos de la vida cuando hace su aparición un sistema tan revolucionario: muchos piensan que es una ayuda indispensable y otros que viene a revertir el orden establecido, y se hacen fuertes con argumentos que creen irrefutables, pese a las pruebas en contra.

¿Qué argumentos sustentan esta teoría?

Vamos a intentar analizar los temores principales que nos han trasladado los clientes durante años – lo siguen haciendo – y a tratar de rebatirlos y demostrar su falsedad con datos fehacientes y un “puntito” de ironía que iremos publicando para que de una vez por todas nadie tenga dudas sobre la compra programática. ¡Vamos allá!

No sirve para Branding, solo para Performance (conversiones). Esta afirmación es un gran misterio. ¿De dónde sale? ¿Por qué ha ido tomando tanta fuerza hasta convertirse en un argumento clave para que los anunciantes usen o no RTB?

Dejemos las cosas claras. No, no es un modelo que sirva solo para Performance. De hecho funciona más bien al revés: es un modelo de Branding que, siguiendo unos pasos muy concretos y determinados, permite orientar casi todas las campañas (aunque no todas) a lograr conversiones.

Más modelos, doble oportunidad de ingresos

La compra tradicional de publicidad online, la que todos conocemos y se ha estado utilizando hasta ahora, nació en 1993. Ha sido el motor principal de la publicidad en display y ha realizado una función primordial para la comercialización y comunicación de las marcas en Internet.

Y todo el mundo, sobre todo las agencias y los anunciantes, ha tenido claro siempre que había dos modelos de publicidad, dependiendo de los objetivos de cada campaña:

1.- Display o Tradicional. El anunciante lanzaba sus campañas en Internet para hacer sus campañas de branding y conseguir mayor notoriedad de marca.

2.- Performance. El anunciante usaba varios modelos a conversión: Afiliación, SEM, etc. para orientar sus campañas a resultados desde el primer momento.

Teniendo en cuenta que la compra programática es una evolución de la compra display que ha quedado obsoleta ¿por qué de repente se le anula la capacidad para hacer branding y solo se le atribuye la facultad de conseguir resultados?

Son varias las hipótesis; quizás la más plausible es que este bulo corre en mercados programáticamente inmaduros donde todavía no ha calado la esencia del nuevo modelo. O que la coexistencia de dos modelos de compra es doble oportunidad de ingresos. Las hay para todos los gustos.

Pero lo que es seguro es que es necesario luchar contra él y erradicarlo para normalizar el sector y conseguir hacer la mejor compra programática posible.

By | 2017-11-14T09:01:27+00:00 noviembre 14th, 2017|Noticias|0 Comments

Leave A Comment